SYMPHONY X en el Teatro Flores, 17/03/2026

Resurgido del inframundo: Symphony X arrasó el Teatro Flores en su regreso a Argentina

Después de casi siete años de larga espera, los gigantes del metal progresivo dijeron presente en Buenos Aires. Symphony X no tocaba en nuestro país desde agosto de 2019, por lo que había una deuda que saldar… y se saldó. El pasado 17 de marzo, el conjunto de Michael Romeo pisó las tablas del Teatro Flores en conmemoración de las más de tres décadas de existencia de la banda. Con un aforo casi completo, el grupo despachó algunos de sus más reconocidos clásicos durante una hora y media.

La velada arrancó a las 19:30 con los locales Virthual, quienes desplegaron un metal más clásico, más cercano a la línea de Iron Maiden (banda de la que tiene palpables influencias). Tal es así que incluso, durante su set de poco menos de media hora, homenajearon a Bruce Dickinson con el tema “Chemical Wedding”, del disco homónimo de 1998. 

El segundo acto de apertura lo protagonizó el guitarrista colombiano Andy Addams con su banda solista. El power trío dio cátedra de virtuosismo con piezas íntegramente instrumentales que abarcaron gran parte de su repertorio. Dentro de su setlist incluyó también algunos covers, como el de “Tornado Of Souls” de Megadeth y las canciones de las intros de los animés Dragon Ball Z (“Chala Head Chala”) y Caballeros Del Zodíaco (“Pegasus Fantasy”). Además, para llevarse al público argentino al bolsillo, salió al escenario con un termo y un mate e hizo el chiste de “Segundo, Francia”.

Con el terreno ya preparado y la gente explotando el recinto de Avenida Rivadavia y Pergamino, a las 21:30 se desató la euforia. Unas gráficas que repasaron, de forma visual, toda la discografía de la banda, mientras iban saliendo a escena el bajista Michael LePond, el tecladista Michael Pinella, el baterista Jason Rullo, el guitarrista Michael Romeo y el vocalista Russell Allen para dar comienzo a la fiesta con “Of Sins And Shadows”.

Desde el primer acorde, el carismático frontman dio cátedra de su habilidad al micrófono, así como también para comandar a la audiencia a su antojo. La presencia de Allen sobre el escenario se hizo sentir gracias a sus gestos, movimientos y teatralidades. Además, supo a la perfección en qué momentos darle el pie a la audiencia para que haga sonar (aún más) sus cuerdas vocales y darle el protagonismo.

La noche continuó con otros tres temazos de “The Divine Wings Of Tragedy”: “Sea Of Lies”, “Out Of The Ashes” y “The Accolade”, durante la cual se incluyó un extracto del tema que da nombre al disco, específicamente “Part VII: Paradise Reimagined”. Los tres temas sonaron prácticamente sin parar y sin darle descanso al público y se notó a la banda muy correcta en la ejecución, salvo algunos pasajes de doble bombo en la batería de Rullo, un apartado que siempre fue su talón de Aquiles.

Luego desfilaron más clásicos del resto de su discografía en la forma de “Smoke And Mirrors”, “Evolution”, “Communion And The Oracle”, “Inferno” y “Nevermore”, con las que culminó la primera parte del setlist. Durante estos nueve temas que tocó la banda en total hasta el momento, el sonido había sido casi impecable, salvo por el bajo de Michael LePond que era difícil de distinguirlo dentro de la mezcla y algunos golpes de la batería que estaban comprimidos en exceso.

Ya pasado el encore, el frontman regresó a escena y se dispuso a hablar con la gente por primera vez en la velada, después de más de una hora de show. Comentó que estaba contento de haber regresado después de diez años (fueron siete, pero se le perdona el error) y espera que puedan regresar pronto nuevamente. Además, anticipó nuevamente la llegada del nuevo disco, algo que desató el delirio colectivo y una oleada de aplausos y vitoreos para la banda. Pasada la charla, Allen presentó a los músicos, todos recibidos con ovaciones, especialmente Romeo. También hubo un cariño especial por parte de Rullo, quien regresó al escenario con una camiseta de Argentina.

Los temas elegidos para los bises fueron “Without You”, “Dehumanized” y “Set The World On Fire”. Durante ellos, el sonido mejoró considerablemente: el bajo ya estaba en un volumen óptimo e iría mejorando en lo que restaba de la noche, además de que ya la mezcla estaba más limpia y emparejada.

Tras la última nota, la banda desocupó sus instrumentos y se acercó al borde delantero del escenario para saludar más de cerca a la banda y hacer su reverencia final antes de regresar a camarines. Fue un regreso que estuvo a la altura de las circunstancias, con la banda tocando mejor que en los últimos diez años y Allen cantando a un nivel superlativo, además de que el público generó un ambiente acorde a la ocasión. Quizás un punto más negativo es el hecho de que hayan tocado solo doce canciones y tan solo una de sus discos “Twilight In Olympus” y “The Odyssey”, pero también cabe aclarar que esas doce piezas llenaron una hora y media de concierto. Symphony X saldó su cuenta pendiente con el público argentino, ahora solo resta que la salde con el resto del mundo con la salida de su nuevo disco.

Fotografía: Ale Reggiani | Cronista: Nico Cardinale 

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