Entrevista a MALON

Entrevista a Javier Rubio, baterista de Malón

Después de un año entero girando por todo el país, celebrando los 30 años de Espíritu Combativo, MALON se prepara para cerrar esta etapa con un show especial en el Teatro de Flores el 20 de diciembre. Por ello, Javier Rubio, quien se sumó en el 2021 en lugar del Pato Strunz en la batería, nos contó cómo vivió esta gira y la compara con la primera gira, allá por 95. Esta gira, fue descrita como el despertar de una pasión dormida, con un cambio generacional presente y el federalismo bien marcado. Además, su gente no olvida a Hermética, tampoco a Ricardo. Pese al paso del tiempo, al contexto social que atraviesa el país, en cada recital Malón demuestra que el heavy argentino está más vivo que nunca.

Se viene la fecha, la última fecha de esta gira por los 30 años. Estuvieron todo el año girando, todo el año moviéndose por todo el país, ¿cómo sentiste la gira?
Javier- A pesar de haber sido un año, calculo yo, que económicamente un poco complicado para todos, tuvimos muy buena respuesta del público. Fue una gira bastante larga, fueron entre 30 y 40 shows, más o menos. Y la verdad que se vivió súper bien. Creo que, por parte del público, bastante emotivo. Sucedió un poco lo que pasa cuando hacemos La H No Murió, de que ves mucha gente que va con sus hermanos, que va con sus hijos. Por ahí gente ya más grande que está acompañada de gente más joven y un muy buen clima.

Esta fue la gira en la que vi más cantidad de público cantando todas las letras de principio a fin. ¿El público no es de cantar las letras de Malón? ¿no está acostumbrado?
Javier- Sí, sí, pero tal vez no de la forma tan masiva, que en la que sucedió con esta gira de Espíritu Combativo. Creo que despertó cierta pasión dormida o algo por el estilo, porque fue súper efusivo.
También lo que llevó un poco a que se dé de esa manera y que pase en todos los rincones del país que visitamos, es el hecho de que el show comienza con Espíritu Combativo y se toca todo el repertorio del disco de punta a punta, en el mismo orden y todo.
La mayoría de los fans del grupo tenemos ese formato en la cabeza de que ‘ponés play’ y de comienzo a fin tenés como este viaje, después de una canción sale la otra. Ya sabés exactamente qué es lo que va a pasar. Nosotros lo pensamos de esa manera. Un poco esa energía a la gente le dio un plus. Si bien fue un año difícil, la concurrencia estuvo súper bien.

Son una banda que tiene un público más de La H, más de Hermética, con pibes nuevos también. ¿Cuál es la diferencia entre el público quizás del interior del país con los de Buenos Aires?
Javier- No sabría decirte si hay una gran diferencia. Si lo que se nota es que hay una escena más grande en Buenos Aires. Tal vez el grupo, al ser de Buenos Aires, la convocatoria es un poco más alta. Pero bueno, hay que tener en cuenta también las escenas del interior.
Sin ir más lejos, fuimos a Montevideo, Uruguay, la semana pasada, vamos todos los años más o menos para esta fecha. Y yo recuerdo la primera vez que viajé yo con Malón a Montevideo, veíamos que habían ido cerca de 300 personas. Sucede que, nosotros también estamos acostumbrados, por ahí, a los sold out. A veces en el interior, tenés que hacer un poco esta ecuación: Dependiendo del lugar, las escenas son más chicas o más grandes. A veces las convocatorias son el tope que se puede en esa zona. O sea, no va a ser lo mismo poner a hacer un show en Rosario o en Córdoba, en el que por ahí superás las mil personas, que por ahí hacerlo, en Piedra del Águila, en Santa Cruz. Son distintas. Lo que tiene también, es que por ahí en algunos lugares, nos pasó en Jujuy, que tocamos en lugares más chicos. Se siente mucho más de cerca la energía de la gente y toda esa pasión que le ponen a la hora de acompañar al grupo, de cantar los temas, de estar en el pogo.

Y se da esto que me recuerda un poco más a la época más under. Que por ahí tenías un grupo en el que tocás y tenés a la gente pegada, gente que se te sube al escenario. Por ahí al salir del show también están todos esperándote afuera, se complica entrar al show, se complica salir… Y todos quieren por ahí sacarse una foto, saludarte. Tengamos en cuenta que estamos con dos leyendas del metal. Con Claudio y El Tano, ya tienen más de 40 años en el rubro y despiertan esas pasiones también.

¿Vos cuando salió Espíritu Combativo eras un pibe? Tenías 16 años, ¿no?
Javier- Sí, 16 tenía años. En ese momento yo tuve la oportunidad de ser parte del staff del grupo. Yo trabajaba con ellos. Empecé a viajar en un momento por sugerencia del Pato. Él en ese momento tenía un estudio, yo tenía una banda de thrash metal con mi papá, con Gustavo “El Rubio” (qepd) llamada Trepanador. Y él (el Pato) nos había dado una mano con el tema de la producción del disco. Yo era chico, no tenía laburo y me dijo “Che, Javi, ¿necesitás laburar? Mirá, yo me quedé sin asistente, necesito a alguien que me arme la bata”

Bueno, no era solo armar la bata. Armábamos todos los equipos, asistíamos durante el show con otro gran personaje del espectáculo, que es Néstor Marín “El Puma”, que hoy en día trabaja en producción con artistas muy grandes. Él siguió en lo que es la producción de espectáculos y yo me dediqué más a tocar, a la música. A mí después me empezó a ir más o menos bien con el grupo, me abrí, me dediqué a tocar.
En esa época yo tenía 16 años, venía de ir a ver Hermética las veces que podía. Cuando tocaban, íbamos con los compañeros del secundario, ahorramos unos mangos… también Hermética tenía eso, que por ahí estabas en la puerta y te cruzabas con alguien y decían: “Che, ¿de dónde sos? ¿Vas a entrar?”, y respondías: “No sé, no voy a entrar porque no tengo plata”. Al toque decían: “Pará, pará, yo te tiro”, y entre un par, juntábamos. Siempre entrábamos. Había esa suerte de hermandad en la que todos querían que todos estuvieran dentro del show.

¿Qué es lo primero que recordás de Espíritu Combativo allá en esas épocas? ¿qué sensaciones que te daba el disco?
Javier- Lo que primero recuerdo es que, nosotros ya sabíamos que Hermética se había separado y que ellos seguían porque ensayábamos en el mismo estudio. Pero había todo hermetismo. No se sabía qué era. Y el primer recuerdo que tengo fue de escuchar el “Heavy Rock & Pop”, que lo conducían el Ruso Verea y Alejandro Nagy. Una noche, así de la nada, sorpresa total, dijo: “Vamos a escuchar lo nuevo de Malón, los ex Herméticas” Y arrancó con “Malón mestizo”. Era un adelanto. Después ellos me contaron. Al tiempo, no era el disco en sí, pero era como una premezcla que habían hecho. Porque arrancaban a tocar e iban a mostrar un par de temas del disco.

La sensación, fue primero, que era la continuación de Hermética. Por lo menos los que íbamos a ver al grupo sentíamos eso. A un nivel sonoro y a un nivel lírico también. Porque con las letras, había como una relación bastante directa, más allá que no estaba la pluma de Ricardo, eran muy buenas letras. Por otro lado, lo que sentimos todos los que escuchamos en ese momento, fue como que era Hermética en esteroides, era como Hermética recargado, con un sonido más nuevo, con un sonido un poco más thrash también si se quiere. Era para donde apuntaba un poco la tendencia del metal en ese momento. Ya se salía un poco de lo clásico, de lo que era la Motorhead, el Judas Priest y todo eso. Estaba sonando mucho Pantera, Fear Factory… hay muchas bandas que por ahí empezaron a formar lo que fue el groove metal después. Pero tenía ese sonido que era un poco más agresivo, un poco más rápido y obviamente la voz de Claudio y las melodías de Tano siempre te pegan en el corazón.

Entonces estaba buenísimo porque cuando se hizo Hermética, Ricardo tomó otra dirección totalmente distinta. Y lo primero que sentía el público era que se perdía un poco la punta de lanza de toda la movida. Porque digamos, que siempre los grupos más grandes que hubo acá en el metal, en la escena Fueron Rata Blanca y Hermética, o en este caso terminó siendo Malón. Entonces la verdad es que no se sabía, lo de Ricardo fue lo primero que sonó. Y había salido “Sentir Indiano” y ya se veía que se iba a parar con más rock, con más canción. Había como una especie de congoja en el público de que ‘se nos fue Hermética’.
Y muchos nos sentimos amparados musicalmente en Malón. Recuerdo también que fue un poco como un boom. Porque si bien Hermética había hecho un Obras, era una banda que por lo general tocaba en cemento o en lugares por ahí con capacidad para 1500 personas o 2000 personas. Y en ese momento Malón arrancó de a poco. Habían arrancado tocando en La Trastienda, y en cuestión de un año logró más popularidad incluso que lo que fue Hermética. Yo lo iba notado también porque en ese momento empiezo a viajar con ellos. Y a donde íbamos del país, estaban los lugares explotados. También ayudó un poco de que Hermética era una banda que prácticamente no te hacía prensa, no tenía videoclips. Y esa fue una época en la que MTV Latinoamérica se había estrenado, Malón había metido sus videos. Entonces dieron un paso más allá en cuanto a la difusión y eso llevó a mucha más gente de la que pudo llevar Hermética. Y quedó como continuación del primer proyecto que fue Hermética, fue una muy buena continuación Malón. Malón también tomó esa bandera y en cuanto a lo lírico siempre se destacó por eso, por hablar de cuestiones sociales que en ninguna otra banda o u otra música lo tenía reflejado.

Vos viajabas al principio como técnico ¿La gente era de viajar, de tomar ruta por Malón al principio?
Javier- Sí. Estaban todos los pibes de zona sur, de Varela, de Quilmes, de por allá, que se iban para todos lados. En ese momento no estaba la cuestión esta del micro, como hacen bandas de rock, como hacía La 25, que salían los micros. Me parece que era una cuestión de que se organizaban entre ellos. Pero, sí, iban bandas de gente para todos lados. Por ahí estabas, en cualquier lugar del interior, aparecía la bandera de la indiada del sur, o de San Miguel… Me acuerdo, venían con la bandera de los barrios, con el logo de Malón, o con el espíritu combativo pintado ahí, el nombre del barrio. En aquella época llevaban mucha bandera la gente, mucho trapo, todavía no había sucedido la desgracia del Cromañón.

Entonces, se daban ese tipo de cosas. Incluso estaba el disco este de Attaque 77, que se llamaba “Trapos”, que fue un vivo en el que la gente llevó todas sus banderas, y eran parte del arte de Trapos. Había mucha identificación con el grupo, y medio como esto de lo que se llamaba en aquel momento la tribu, el barrio. Que eran, ni más ni menos, a los pibes les gustaba determinado estilo, y se juntaban a tomar una birra en un bar antes de salir a ver las bandas que les gustaban.
Tenía eso Malón, arrastraba gente. Por ello hoy, más que nada, por ahí otros estilos puede ser, no lo sé, pero en el heavy hay gente que lo hace, pero la masividad es otra. También estamos pasando por un recambio generacional en el que, toda la gente que siguió estos grupos ya está grande. Mucha gente ya no va, muchos tienen otros compromisos y se va renovando el público. También los más jóvenes lo viven distinto. Se vive de otra manera. También pasa de que, en aquellos años la oferta de grupos era otra. Si bien había un montón de bandas, los grupos que realmente eran buenos y que sonaban al nivel de un internacional, eran pocos, eran muy pocos. El tiempo habló solo y fíjate que de aquella época cuáles son las bandas que están vivas. Son las que tuvieron las mejores canciones, las que fueron más constantes y las que eligieron el público también. Porque de repente Horcas también sigue con su legado después de tantos años.

Y nunca fue fácil el tema de la música. Y realmente como heavy es un poquito más cuesta arriba que en otros estilos. Quedaron los de verdad hoy en día. Y está buenísimo que en la escena de hoy se ven grupos nuevos que son muy interesantes, que están convocando a gente, en el caso de Avernal, en el caso de Nvlo, de Against, bueno, a Los Antiguos, que lamentablemente Pato (Larralde) se nos fue. Pero hace unos años ha empezado a haber una muy buena calidad de música. Los chicos que se dedican a tocar también se dedican a estudiar, equiparse, a tratar de hacer buenas letras, buenas canciones. Se lo están tomando en serio y a la gente le está gustando. Porque tal vez en su momento, cuando yo me metí en esto de tocar metal, hubo una diferencia muy grande. O sea, porque se daba mucho de que el pibe que tenía una banda de metal era fan del metal. Y por ahí el pibe se dedicaba a la música, no tocaba metal porque no iba a ganar un peso con el metal.
Hoy en día tenemos gente que, más allá de ser fan del metal, se han dedicado a ser músicos, a estudiar o a partirse en los escenarios tocando y realmente hay bandas buenas. No te puedo nombrar a todas, pero el caso de V.I.D.A. también. Y también hay un montón de bandas emergiendo que a veces voy a algunos shows y ves grupos que están buenísimos y tal que son grupos relativamente nuevos.

Me has dicho un poco de ese cambio generacional, las redes sociales ¿Molestan los teléfonos a la hora de un show? Hay gente que le molesta por ahí el flash o que estén más centrados en los teléfonos
Javier- No, yo estoy feliz ahí el tocando. La verdad lo que haga el público… No te digo me resbala, pero que hagan lo que quieran. Si ya pagaron, si están acá adentro es porque les interesa. Yo por lo menos… entiendo ni a Claudio ni al Tano tampoco, porque nunca lo han expresado.
Si se ve a artistas que están un poco en contra de esa. Los entiendo. Yo tengo una hija, mi nena acaba de cumplir nueve años y no le di un teléfono. ¿Qué saben lo que cuesta? Digo ¿qué le voy a estar diciendo yo a la gente mayor qué tienen que hacer? Además, por suerte tienen un teléfono y te pueden sacar una foto y filmarte. Y por suerte, más que le pese a muchos que dicen: “suena como el culo, medio de mierda”.
Cuando yo empecé a tocar, cuando Malón empezó a tocar, hay tan poco material gracias a que nadie tenía acceso a nada, ni a una cámara. E incluso estaba prohibido ingresar con cámara. En aquella época estaba como ese pedo de que si no eras un agente de prensa debidamente acreditado, no te dejaban entrar a una cámara para sacar fotos o un Walkman, un grabadorcito que sepa que te grabé ese show. Porque te sacaban todo.
Por suerte la información está mucho más liberada y suma. No me parece que reste que esté la gente con el teléfono. Además, a todos, cuando pasamos un buen momento, está bueno llevarse el recuerdo. Ya el hecho de la calidad, Si vos estás mirando la pantalla en vez de mirarme a mí, a mí no me hace diferencia. Me parece que cada uno tiene que disfrutarlo a su modo y vivir libre.

Empezaron la gira en el Teatro Flores ¿Fue una decisión deliberada o fue totalmente al azar?
Javier- Cuando comenzamos la gira estaba programada un 60 o un 70% en la gira. Después se fueron dando otros shows y se fueron cerrando otros lugares para ir. Y la verdad es que por ahí siempre desde la humildad, pensamos que va a dar para menos. Porque bueno, también un poco, lo que pasa en todos los medios… Todos te tiran la pálida siempre: “Que no, que va para atrás todo…” El metal está bastante bien, está vivo. Por suerte ha empezado en todos estos grupos nuevos, y gente más joven que se empieza a meter en este estilo. Y la verdad, es que la gira terminó siendo más larga de lo que pensábamos que iba a ser. En un momento, cuando veíamos que la cosa venía bien, nos decidimos por volver a Flores por un tema que hemos probado en otros lugares acá en capital, pero es el que más le gusta al público. Porque en definitiva es en el que viene más gente. No sé si sea por una cuestión logística, de que es el mejor. Tal vez sea que tenemos mucho público en el oeste y en el sur de la ciudad. Entonces, entre todos es un punto intermedio Flores.
Y algo que también en su momento probábamos, cuando salió “Oscuro Plan de Poder”, lo hicimos en el Complejo C, ahí en la calle Dorrego y Corrientes. Pero también como que faltó gente, y fue un show que fue bien. Pero nos escriben mucho la gente, el público en su momento te escriben y te preguntan “Che, ¿cuándo van a tocar lugar más cerca?”, “Che, ¿cuándo vienen para acá?”. Están siempre tanteando qué hacemos. El Teatro de Flores nos da un punto de encuentro bueno. Al menos para nuestro público. Decidimos, como venía el tiempo, como venían los compromisos, no podíamos hacer algo antes en Buenos Aires. Las fechas que ya quedaban abiertas para poder trabajar ahí en el Teatro no eran muchas y nos decidimos decir: “Hagamos fin de año ahí y cerramos la gira”. Siempre que tocamos ahí, sale bien. Cualquier video de teléfono de cualquier fan que esté por ahí metido en algún lugar, lo que se ve está buenísimo.

¿Qué podemos esperar de este show? Me habías contado un poco de que tocan el disco tal cual como sale del CD ¿Ustedes van a tocarlo? ¿Qué más podemos ver?
Javier- Sí, tocamos todo Espíritu Combativo para el que no vio la gira original de Espíritu Combativo que habrá sido en el año 95 o 96, yo sí la vi. Lo que te puedo asegurar es que no vas a volver a ver esas canciones sonando como están sonando hoy en día. Si bien Malón, para el momento en que sacó ese disco, eran los Panteras de acá, eran Metallica, eran la banda que mejor sonaba de acá. Hoy en día se diferencia mucho de otro grupo que podrán ver. Como los años, van pinchando, suena mejor. Están tocando mejor, Claudio está cantando súper bien, el Tano tiene la magia intacta. Con Carlitos armamos un bloque, una pared tremenda. Y tanto lo que es la puesta en escena, como sonora, venimos super bien.
Ademas de toda esta conmemoración por los 30 años de Espíritu Combativo, vamos a repasar un poco todo el repertorio  del resto de los discos de Malón. Puede llegar a haber algunas sorpresitas con algún tema. Pero se va a hacer un repaso por toda la carrera de Malón. Y también va a presentar algunas canciones del último disco, de “Oscuro Plan del Poder”. Después, tal vez hagamos el sorteo de la ropa interior de algún músico, Pero eso no te lo puedo decir. (risas)

Si tuvieran que sortear realmente la ropa interior ¿Quién es el que daría los calzones?
Javier- Claudio, olvidate. Es el que vale, además los míos no los van a querer nadie. (risas)

Después de este recital y este fin de año… ¿Que se viene para el año entrante?
Javier- Sorpresas. Es posible que nos tomemos un break, así como de verano en las pequeñas vacaciones. Todos necesitamos descansar. Es posible que se haga algún viaje al exterior que salió medio a último momento con esta cuestión de Espíritu Combativo. Está latente y por confirmar. El hecho es que volveremos seguramente en el mes de abril, pero no con Malón.

Nuevamente muchas gracias por el tiempo!

Entrevista realizada por Candela Álvarez

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