SMITH/KOTZEN en Argentina – Teatro Flores, 21/04/2026

RUIDO BLANCO: Buenos Aires tembló con el debut de SMITH/KOTZEN en Flores

Cuando se trata de sudamérica, Argentina siempre es una plaza importante para cualquier banda que quiera emprender una gira por estos lados del mundo. En ese orden de ideas (aunque hay excepciones) cualquier artista pasa por acá, pero no siempre se ve un show que reúna músicos de altísimo calibre, con una trayectoria y currículum tan importante. El pasado martes 21 de abril el Teatro Flores se vistió de gala para recibir por primera vez en Buenos Aires a una dupla muy pero muy especial. SMITH/KOTZEN, proyecto colaborativo fundado por dos guitarristas que no necesitan presentación.

La jornada arrancó con la participación de los locales KARKAMAN, banda de Hard Rock que con un show enérgico y de sonido claro, se paseó por temas de su autoría como “Piensa en Mi” o “Divide y Vencerás”, intercalados entre covers de clásicos como “Stormbringer” de Deep Purple o “18 & Life” de Skid Row. Con “6 Cilindros” cerraron su show con muy buena recepción por parte del público.

Con “Life Unchained” inició el esperado show de SMITH/KOTZEN, algo que de a poco se fue convirtiendo primero que todo, en una verdadera masterclass de guitarra, y luego en una exhibición de virtuosismo y excelso nivel musical. “Wraith” mostró las habilidades vocales de Julia Lage (bajo) que además de romperla en todo momento con su instrumento, brindó coros de apoyo impecables en este tema.

“Blindsided” fue una increíble síntesis de la dinámica compositiva de los guitarristas, con esa distintiva relación pregunta/respuesta entre solos, y sus voces que se van intercalando en los versos y se unen en el estribillo. Esperadísimo el momento que llegó con “Taking My Chances”, primer sencillo promocional del proyecto que fue celebrado y coreado.

Luego de “Outlaw”, que sirvió como una bajada de revoluciones, Richie Kotzen se tomó un momento para presentar a Julia Lage, al increíble Bruno Valverde (batería) y por supuesto a su compañero de cuerdas y voces Adrian Smith, con este último dándose la tarea de presentar a Richie, una ovación tras otra para tan grandes músicos.

En este punto el show llegó aproximadamente a su mitad, y algo curioso comenzó a suceder cuando el personal de prevención del recinto patrullaba en equipos de a pares la sala, y es algo que no pasó desapercibido ya que no es una situación común. ¿Qué pasaba, qué buscaban? Vigilaban en busca de gente que estuviese fumando durante el show para pedir su colaboración en dejar de hacerlo, con el comentario “el cantante no quiere que se fume”.

Más cerca del final, Richie comentó que tocarían la primera canción que compusieron junto con Adrian, y que también es una de las que más les gusta tocar. Se refería a no otra que “Scars”, una canción que explota los dotes vocales de ambos a partes iguales. Con “Running” parecía haber llegado el final del show, con la banda despidiéndose, pero solo se ausentaron un minuto volviendo para el encore.

Lo que siguió fue un paso por las carreras de SMITH/KOTZEN pero en otros proyectos. Regalaron “You Can’t Save Me”, una balada ya por hoy todo un clásico de la carrera solista de Richie, que ejecutaron de manera brillante, y que si bien tuvo buena recepción fue de algunos pocos que quizá conocen un poco más su música.

Para el final llegó lo que aparentemente la mayoría estaba esperando. Empezó a sonar “Wasted Years”, de Iron Maiden y la gente enloqueció, agitaron y corearon todo lo que nunca antes en la noche, y prendiéndose el único pogo del show. Una versión más que notable, dado que suena muy diferente a como la tocaría Iron Maiden, pero desde lo positivo, desde escucharla cantada casi totalmente por Adrian y con apoyo de Richie en los estribillos, con un swing distinto en el bajo y arreglos distintos en los solos, un total acierto.

SMITH/KOTZEN brindó un show de mucha altura en este debut, con un Teatro bastante concurrido, un sonido que pasó de un inicio muy tibio a ser bastante sólido, y haciendo una exhibición de clase y buen gusto en el arte de tocar la guitarra, la composición de canciones con gancho e identidad, y un par de músicos muy a la altura de las circunstancias acompañándolos. La reacción al final pareció indicar que el público presente en su mayoría no era el de la dupla, tampoco el de Richie, sino el de Iron Maiden.
¿Verdad cruda, o simple apreciación personal?

Crónica: Manuel Herrera| Fotografía: Maru Debiassi 

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