Rivers of Nihil: El lado oscuro de la luna
Todo lo que sucede en las sombras está oculto para la brillante luz. Sin embargo, al cerrar los ojos podemos sentir todo aquello que se esconde detrás de lo ostensible. Se perciben colores y sabores adentrándose por melodías únicas, el cuerpo experimenta la ligereza e imagina que flota y el espacio está tan cerca y tan lejos a la vez. La psicodelia se apodera de las mentes que gozan de ella y las lleva a un viaje único.

Este viaje, que casi siempre es una pesadilla lovecraftiana, comenzó en ese lado oscuro y alcanzó lo más brillante de la luna. Pasó por monstruos, robots, distopías y calamidades y llegó al final con el ser humano, las bellezas de la vida y el sentido del universo. El 6 de febrero Rivers of Nihil se presentó en Uniclub, en Buenos Aires, para brindar este recorrido distinto y, para que no sea tan disonante a lo habitual, Disomnia y Descarnado iniciaron la velada.
Mientras el sol se escondía, Disomnia dio inicio a la travesía. Su sonido fue técnico, preciso, disonante, mezclado con muchas pregrabaciones de guitarra. Sus temas destacados fueron “Miasis” y “(Parálisis)”; además, exhibieron dos singles de su nuevo material “La sed” y “Parte del éter”, donde se pudo ver claramente su lado más complejo en cuanto a la velocidad y cambios de ritmo.

En el momento más oscuro, después de que los parlantes saturaron los oídos con dark trap, apareció Descarnado. Los matanceros tuvieron esa vibra sombría y brutal de siempre (si bien hay shows donde presentan temas deathcore, este fue diferente, puro death metal). A esa bestialidad le introdujeron algunos inserts de bases de dark tecno, desarmando lo clásico y lo convirtieron en su impronta.

Algo curioso de ambas bandas es que conforman un trío de hermandad con Nvlo, siendo Disomnia la más reciente en acoplarse a la onda. En esta tríada comparten músicos, como es el caso de Leonel Di Stefano en la guitarra de los grupos que se presentaron esta noche, y Ulises Ochova en la batería de Descarnado y Nvlo.
En el medio de la noche una luz blanca comenzó a brillar, armando un río de colores a través de ella. El ambiente se volvió cálido y cercano, una situación que solo Rivers of Nihil puede crear. “Rivers of Nihil” fue la declaración de cómo iba a ser el show: de gran peso emocional, místico, por momentos pesado, por otros sensual y en otros se mezcló todo, creando una nueva sensación.

La fusión de voces limpias entre Adam Biggs y Andy Thomas le dio un sentido ritualista a la escena. Esta se rompía con los guturales y la transformaban en un death metal clásico. En esos instantes ceremoniales tocaron solos espaciales y ritmos armoniosos. Una de las cualidades de los pensilvanos es que cuentan con una sorpresa ya conocida: Un saxofonista, Patrick Corona. Al aparecer Patrick se fue todo a la estratósfera. Generaba solos jazzeros para darle más textura y color a la sonoridad instrumental. Incluso apareció en las rupturas más pesadas, haciendo que el público se metiese al pogo o que incursionase en un wall of death liderado por un solo de saxo.
El show de Rivers of Nihil fue como si The Dark Side of the Moon de Pink Floyd tomara vida en un ambiente metalero. Desde las letras filosóficas de la vida humana, los momentos cercanos con la audiencia, el generar momentos introspectivos y psicodélicos, hasta la crudeza de los ritmos duros, cambiantes y veloces con distorsión. Fue intenso en lo emotivo, más no necesitó de la típica brutalidad tradicional del género para hacerse sentir.
Setlists:
Disomnia: 1- Candyman (intro) – 2- Reconversión – 3- Atrofia// Aberración – 4- Miasis – 5- Desperdicio – 6- Desmembrándome – 7- La sed (nueva) – 8- Parte del éter (nueva) – 9- (Parálisis) – 10-Penitente
Descarnado: 1- Espécimen apto, 2- El feto, 3- Abducción, 4- Desidia, 5- Biosíntesis, 6- Pulsión de muerte, 7- La corona, 8- Caen del cielo
Rivers Of Nihil: 1- Rivers of Nihil, 2- The Silent Life, 3- A Home, 4- The Void From Which No Sound Escapes, 5- American Death, 6- Sand Baptism, 7- Clean, 8- Soil & Seed, 9- Death Is Real, 10-Water & Time, 11-House of Light, 12-Where Owls Know My Name
Crónica: Candela Álvarez | Fotografía: Nico Cardinale

















































