MAYHEM en Groove, 02/12/2025

Mayhem: La historia del mal

El mal tiene tantos nombres como simbolismos. Abarca desde el dolor, la manipulación, el destrato, calamidades, falta de moralidad, terrores, hasta la expresión más explícita de los seres humanos. El mal puede ser directo, sincero, fugaz o puede ser mentiroso, retorcido, lento. Puede ser espantoso, chocante y grotesco o puede seducirte, ser acaparador y bello. El mal tiene tantas formas y maneras. Autores de todo el mundo y de todas las épocas han hablado del mal, pero ninguno ha visto su forma más pura en la realidad. Esa noche del 2 de noviembre de 2025, en Buenos Aires, la maldad se presentó como lo que es: como Mayhem.

El recuerdo de uno de los pioneros del black metal, su estética, música y culto han llamado la atención de muchos. Los noruegos llegaron a Argentina celebrando sus 40 años. Para ello, Groove se puso a tono con luces bajas y un “DJ set” que más bien fue una pista de fondo con sonidos que buscaban ser inmersivos.

A las 21 las luces y la pantalla principal comenzaron a titilar, como si se tratara de la llegada de una presencia demoníaca. El humo invadió el lugar, al igual que un silencio incómodo. De pronto ¡Pum! Cayó un estruendo similar a un rayo. Entonces la imagen fue más clara: La hora llegó. El logo de Mayhem se presentó en pantalla y con él la música comenzó.

El espectáculo se centró en un viaje de tiempo y espacio. El escenario se convirtió en un infierno con la aparición de los cinco miembros, en especial con la figura de Attila Csihar, similar a la de un sacerdote satanista. Luego de “Malum”, comenzó una dinámica de videos introductorios para presentar los temas, que iban de los más recientes a los más antiguos. Cada fragmento audiovisual repasaba el momento de cada disco, de cada integrante y de todas las polémicas.

Etapa actual: La cruz de Leviatán

En esta travesía inmersiva, los fans se entregaron al pogo al instante. El sonido perfecto brindó la posibilidad de sentir en los cuerpos la velocidad, la crudeza y la intensidad del black noruego. Por momentos se percibieron escalofríos y los pelos de los brazos se erizaban entre las miradas atónitas de un público fascinado. A la vez, Attila profesaba la herejía. Mientras cantaba, alzó un conjunto de huesos, formando la cruz de Leviatán.

Génesis del segundo milenio: Declaración de guerra

El concepto militar se profundizó en “Chimera” y “Crystalized Pain in Deconstruction”. La fuerza del sonido fue más envolvente, con la cadencia de ritmos marciales y voces escondidas. El círculo se volvió una guerra llena de piñas y patadas. La energía evolucionó. La euforia y los cánticos se sentían con mayor presencia. Era una pira en llamas a la que se le sumaba más leña con cada nota. Mientras el que antes se veía como un sacerdote maligno, ahora era un general jugando con un nudo de verdugo.

Inicios del caos: Los misterios de La Muerte y Satanás

Mayhem se siente como una emisaria de la arca. En “Life Eternal” todos salieron encapuchados. La mano de Attila portaba una calavera sobre el micrófono. Por momentos la besaba y en otros la encarnaba. Entró en la muerte con los ojos abiertos desde la oscuridad. Aceptado por las sombras, aceptado por el tiempo, recogió con sus labios el sumo de las violencias y las devolvió. La muerte, siempre al lado, escuchó su decir y se transformaron en uno.

Por ello la Funesta les dio el poder de resucitar sus inicios. “De Mysteriis Dom Sathanas” sonó como si atravesara un ábside y chocó de lleno en las almas entregadas al intercambio. Un trueque de barbarie por nostalgia. Las plegarias fueron escuchadas: los muertos recobraron la vida. Dead, desde el más allá, cantó “Funeral Fog”. Sólo su voz tuvo la fuerza de aparecer, mientras una formación completamente distinta al de antaño interpretaba el réquiem.

Mayhem: original Deathcrush

“Silvester Anfang” sirvió como interludio para que los músicos descansaran. Al volver, la formación cambió: Se presentaron Messiah en la voz y Manheim en la batería, junto con Necrobutcher en el bajo. El Mayhem original de Deathcrush revivió.

Esta reencarnación fue violenta, cruda y salvaje, tocando “Deathcrush”, “Chainsaw Gutsfuck” y “Necrolust”. Un momento que volvió loca a la audiencia por lo fantástico. El clímax absoluto llegó cuando Attila se sumó a las voces para “Pure Fucking Armageddon”, junto a Messiah y Necrobutcher, abrazados como si se tratase de una banda que se había separado hace décadas y que ahora se reencontraba para tocar una vez más. No obstante, este abrazo significó otra cosa. Una transmutación.

Mayhem no abandona a la cascada de cenizas que le arrasa desde dentro, sino que es la misma, la cascada y Mayhem, indeciblemente distinta de ella. Es un ouroboros que degusta su pasado, lo hace presente y realza la historia completa, incluso el futuro.

Crónica: Candela Álvarez | Fotografía: Maru Debiassi

Setlist: 

1- Malum
2- Bad Blood
3- MILAB
4- Psywar
5- Illuminate Eliminate
6- Chimera
7- My Death
8- Crystalized Pain in Deconstruction
9- View From Nihil
10-Ancient Skin
11-Symbols of Bloodswords
12-Freezing Moon
13-Life Eternal
14-De Mysteriis Dom Sathanas
15-Funeral Fog (con Dead)
16-Silvester Anfang (track)
17-Deathcrush (con Messiah en las voces y Manheim en la batería)
18-Chainsaw Gutsfuck (con Messiah en las voces y Manheim en la batería)
19-Necrolust (con Messiah en las voces y Manheim en la batería)
20-Pure Fucking Armageddon (Con Messiah y Attila en las voces y Manheimen la  batería)
21-Weird (Manheim) (outro track)

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