Death y Thrash
En un día lluvioso y una noche plagada de estrellas, Death To All se presentó en el Teatro Flores. Un clima similar al de la última visita de este tributo a Chuck Schuldiner en 2024, pero con muchas diferencias entre ambas veladas: En esta oportunidad DTA llegó por la gira “Symbolic Healing” celebrando los aniversarios de Spiritual Healing y Symbolic. A su vez, vinieron acompañados por Destruction, que es parte del Big Four Teutónico, lo que cambió completamente el ambiente. Las bandas teloneras fueron Manifiesto y Lázaro, reforzando una atmósfera más thrash que death.

Los inicios del thrash
En el principio se vio una diferencia abismal de sonido. MANIFIESTO comenzó con falta de volumen, pero con el correr de las canciones lo fueron acomodando. Esa impronta de thrash oscuro mezclado con heavy hizo que el público tempranero (que era más del esperado) coreara su nombre y alzara los puños.
En el thrash argentino existen leyendas que trascienden por su nombre e historia. Ese es el caso de Jorge Moreno, fundador de LÁZARO En este nuevo proyecto se nota la impronta del ex Serpentor, tanto en mensaje, riffs y calidad de sonido. El guitarrista no solo apuesta por lo nuevo, sino que también nos recordó las viejas épocas con “Privación ilegítima de la libertad” y “Lloviendo Sangre”, dos clásicos de Serpentor, siendo el segundo una versión castellanizada de “Raining Blood” de Slayer. Este recuerdo desató el pogo y fue el puntapié perfecto para lo que se avecinaba.
Destrucción
En el aire se sintió la tensión, la furia contenida de un mosh que sabe que va a arrasar con todo. La solución, el comienzo de DESTRUCTION. Un salvajismo filoso, preciso, un sonido fuerte, voraz y rondas de pura velocidad. Luego de “Curse the Gods”, “Invincible Force” y “Nailed to the Cross” Schmier, cantante y bajista, saludó a su gente y consultó si alguien era de la época en que fueron escritas estas canciones. Al no fiarse de su inglés, le pidió a Martin Furia, el guitarrista, que les traduzca. El argentino, con la misma sonrisa enorme que tuvo todo el show, hizo su deber y bromeó con el público.

Luego presentaron temas de su último disco Birth of Malice: “Scumbag Human Race”, “No Kings No Masters”, “A.N.G.S.T.” y “Destruction”, siendo el último aclamado por la audiencia como si fuese “Destrucción” de V8. A la vez, se mezclaron con clásicos como “Mad Butcher”, “Total Desaster” y “Antichrist”.
Con el amague de retirarse de lo que fue una carnicería los alemanes cerraron con “Bestial Invasion” y “Thrash ‘Til Death”. El Teatro terminó como un caldero hirviendo después de la rueda de fuego que corrió por su centro. Además, ya estaba completo para el plato principal.
Memoria eterna
Cerca de las 22 las luces se apagaron, el telón rojo se hizo más grande y de fondo sonó “Windfall” de Dead Can Dance, una canción orquestada de aires místicos con la sensación de que algo grande está por suceder. Cuando la cortina carmesí se abrió, DEATH TO ALL inició con la intro de “Infernal Death” y la mezcló con “Living Monstrosity”.

El caos se desató por completo y el pogo entró en éxtasis a causa del sonido perfecto. Los temas de Spiritual Healing se intercalaron con los clásicos “Lack of Comprehension”, precedido por un solo de bajo profundo de Steve DiGiorgio, “Zombie Ritual” y “The Philosopher”.
En la segunda parte de la presentación, DTA se encargó de rememorar a Chuck y a celebrar su obra tocando casi todo Symbolic (salteándose “Sacred Serenity” y “Misanthrope”). Si bien hubo unos pequeños detalles que hicieron que las canciones se demoraran, el vivo sonó igual o mejor que el disco.
La atención y la euforia se centraron en escuchar cómo interpretaron los no clásicos del álbum como “Empty Words”, “1,000 Eyes” o “Perennial Quest”, que sin dudas fueron una locura. Max Phelps cada vez encarna mejor el papel de Chuck sin perder su esencia. Asemejó su voz a la de Schuldiner al punto de sentir que se escuchaba al Death original. El cierre se dio con “Spirit Crusher” y “Pull the Plug” con el circle pit enaltecido y veloz, que había creado un tornado de fuego con el calor que se gestó en el lugar.

Cada vez que Death To All vuelve al país algo especial se enciende. La presencia de Chuck Schuldiner se siente latente y logra atravesar las almas de todo aquel que escucha su música. En esta ocasión no fue un rejunte de los mejores éxitos de Death, sino que fue la interpretación de dos álbumes exitosos. Eso hizo que todo aquel que los viera sintiese un viaje directo a sus shows de hace 30 años.
Crónica: Candela Álvarez | Fotografía: Ale Reggiani
GALERIA
Setlist:
Manifiesto:
1- El rostro de la inquisición
2- El santo negro
3- Entre cenizas
4- Bajo la ley del talión
5- Lento deceso a la oscuridad
6- Avaricia
Lázaro:
1- R.C. sangriento
2- Hermandad
3- Hordas de la represión
4- Morir y resucitar
5- Privación ilegítima de la libertad (cover de Serpentor )
6- Lloviendo Sangre (Cover de Raining Blood de Slayer, versión de Serpentor)
Destruction:
1- Curse the Gods
2- Invincible Force
3- Nailed to the Cross
4- Scumbag Human Race
5- Mad Butcher
6- Life Without Sense
7- Diabolical
8- Total Desaster
9- No Kings No Masters
10-A.N.G.S.T.
11-The Butcher Strikes Back
12-Antichrist
13-Eternal Ban
14-Destruction
15-Bestial Invasion
16-Thrash ‘Til Death
Death To All:
1- Windfall (intro)(canción de Dead Can Dance)
2- Living Monstrosity (con “Infernal Death” de intro)
3- Defensive Personalities
4- Lack of Comprehension
5- Altering the Future
6- Zombie Ritual
7- The Philosopher
8- Spiritual Healing
9- Symbolic
10-Zero Tolerance
11-Empty Words
12-1,000 Eyes
13-Without Judgement
14-Crystal Mountain
15-Perennial Quest
16-Spirit Crusher
17-Pull the Plug










































































