DAVID ELLEFSON en Uniclub, 14/02/2026

El legado sigue vivo: David Ellefson rememoró grandes clásicos del metal en Uniclub

A pesar de que Dave Mustaine comenzó la cuenta regresiva para que Megadeth pase a los libros de historia, hay alguien que sigue planeando mantener esa llama encendida. El bajista David Ellefson, quien fuera fundador de la banda junto con el colorado, sigue enarbolando la bandera del metal gracias a sus numerosos proyectos. Por eso, su show en Uniclub del pasado 14 de febrero prometía no solo un repaso por sus creaciones originales, sino también una celebración de otros hitazos del género frente a una sala repleta de fanáticos.

La cita comenzó con MELLOWDEATH, una agrupación tributo a Megadeth que reversiona sus temas en formato acústico. Fue una agradable y cálida forma de empezar a darle la bienvenida a los más tempraneros, no solamente porque el acústico sirvió para no quemar motores antes de tiempo, sino también porque los temas elegidos fueron distintos a los que se llevaron a cabo en el show principal.

A su término, fue el grupo OCIO el que tomó la posta. Con una propuesta más cercana al nu metal, el conjunto hizo un paneo por todo su repertorio. Además, se dieron el permiso de reinterpretar temazos como “Killin’ In The Name Of” de Rage Against The Machine y “Aerials” de System Of A Down.

La última banda de apertura fue VIEJO BLANCO, que a pesar de haber sonado bien, se sintió como que su música no encajaba del todo con la fecha en la que se presentaron. Su rock pesado lamentablemente bajó el ritmo que venían cocinando las bandas anteriores y se notó en el público, que para ese momento ya estaba empezando a colmar Uniclub.

Con el lugar a ¾ de su capacidad, promediando aproximadamente las 22:20 y con el telón aún cerrado, comenzó a sonar “Dawn Patrol” para empezar a aclimatar la velada. A su término, la tela se corrió para mostrar a David Ellefson y su banda, quienes tocaron de manera consecutiva “Tornado Of Souls”, “Trust” y “Sweating Bullets” ante el delirio generalizado de la audiencia.

Cabe destacar que esta fue la cuarta de cinco presentaciones del afamado bajista en nuestro país. Las anteriores habían sido en Mendoza, Neuquén y Las Grutas el 9, 10 y 13 de febrero, respectivamente, mientras que la actuación restante fue al día siguiente del show en Buenos Aires, formando parte del plantel del famoso festival Cosquín Rock en Córdoba.

Aún así, Ellefson no parecía cansado o mostrar signos de agotamiento. Muy al contrario, se lo vio firme sobre las tablas, hablando con la audiencia y mostrándose enérgico a la hora de interpretar las canciones. Además, la que ayudó a mantener y amplificar esa sensación fue la banda que lo acompañaba también: los argentinos Adrián Espósito en batería y Emanuel López en guitarra, el italiano Andy Martongelli en guitarra y el estadounidense Andrew Freeman en voces.

Con el correr de los minutos, el conjunto siguió despachando clásicos de Megadeth como “Hangar 18”, “Skin O’ My Teeth”, “Wake Up Dead”, “Reckoning Day”, “Train Of Consequences” y “Angry Again”, entre otros. Pero también hubo lugar para homenajear a otros grandes himnos de otras bandas. Algunos de los elegidos fueron “Neon Knights”, “The Mob Rules” y “Paranoid” (durante la que mostraron una foto del príncipe de las tinieblas en la pantalla del escenario) de Black Sabbath; “Nailed To The Gun” de Fight; “Over The Mountain” de Ozzy Osbourne; “Anarchy In The U.K.” de Sex Pistols y “Electric Eye” de Judas Priest.

Para los bises, el grupo reservó dos pesos muy pesados. En primer lugar, luego de recordar la primera vez de Megadeth en Argentina en 1994 y el nacimiento del famoso canto “Megadeth… Megadeth, aguante Megadeth…”, comenzó a sonar “Symphony Of Destruction” con la gente rememorando ese mismo canto. Para terminar, el famoso riff de bajo de “Peace Sells” hizo estallar a la audiencia, la cual ensordeció Uniclub ante el canto de “Peace Sells, but who’s buying?” que cerraría una noche repleta de nostalgia.

La performance de la banda sobre el escenario ameritaba quizás un lugar más grande, ya que todos los que podían estar de pie se movieron de un lado al otro del entablado e interactuaron con la audiencia de forma constante, notándose la experiencia conjunta que había entre los músicos. Sin embargo, que la gente no haya terminado de llenar el lugar hace entendible la elección. Esto no fue motivo para que el público argentino se comporte a la altura de las circunstancias, coreando riffs y cantando las líricas a un nivel ensordecedor, acompañando un sonido casi excelente, de no haber sido por unos pequeños problemas en el micrófono del cantante. El regreso de David Ellefson confirma que, aunque Megadeth llegue a su fin, sus canciones continuarán estando vivas.

Crónica: Nico Cardinale | Fotografía: Martín Cervetto

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