BLACK LABEL SOCIETY en Argentina – Teatro Flores, 28/04/2026

Black Label Society encendió sus motores de demolición y arrasó el Teatro Flores

Después de una larga espera de 7 años, Black Label Society regresó a Argentina con una doble fecha en Buenos Aires. Tras su paso por Groove el lunes 27 de abril, el turno era del Teatro Flores de recibir al coloso de Zack Wylde al día siguiente, con la excusa de presentar su más reciente material de estudio, “Engines Of Demolition”, lanzado en marzo de este año a través de MNRK Music Group.

La noche prendió sus motores con la salida de Espinosa al escenario, prácticamente sin presentación y de manera humilde. Los músicos se ubicaron en su posición, el cantante Facundo Espinosa dio la bienvenida al público (que ya había colmado la mitad del aforo a las 20). La media hora que estuvieron tocando se hizo corta, ya que aprovecharon cada minuto al máximo con una excelente performance. El sonido fue impecable y el público acompañó en todo momento, especialmente en dos ocasiones: un cover de “Triunfo” de Almafuerte y cuando el vocalista dijo que era su cumpleaños. El cantante agradeció todo el afecto de la gente, presentó a los músicos del conjunto y se retiraron bajo una lluvia de aplausos y ovaciones (algunas de ellas dedicadas también a Ricardo Iorio).

Tras la salida del acto local, el equipo técnico empezó a acomodar el escenario para la llegada del evento principal. Pero, mientras esto sucedía, se levantó un telón negro con el logo de la banda que lo tapaba por completo. Así, la audiencia (que ya había colmado Rivadavia y Pergamino) estuvo esperando hasta las 21:20, cuando “Whole Lotta Sabbath” empezó a sonar por línea y empezó prematuramente la fiesta.

Al arrancar los primeros acordes de “Funeral Bell”, el telón negro cayó y unas columnas de humo anunciaron el comienzo explosivo del show. Wylde tenía el total y completo protagonismo, subido a una tarima en el centro del escenario (con su pie de micrófono adornado por una cruz cristiana), solamente estando el baterista Jeff Fabb a la misma altura, obviamente más atrás. A la izquierda estaba el bajista John DeServio y a la derecha el segundo guitarrista Dario Lorina.

Desde el inicio, el sonido continuó la tendencia de la banda soporte: todo estaba en su volumen adecuado, con graves que impactaban fuertemente y guitarras claramente protagonistas. Obviamente, no se debe dejar de lado que el apartado auditivo también lo acompañó el público, que llegaba incluso a hacer inaudible la voz de Wylde con lo estruendoso de sus coros.

Esto sucedía al inicio y al final de cada tema, en cada riff y en cada solo. En la continuidad del show con “Name In Blood”, “Destroy & Conquer”, “A Love Unreal” y (en menor medida) “Heart Of Darkness”, la gente saltaba, cantaba, arengaba y pogueaba sin cansancio. Sin embargo, la nostalgia también jugó un papel importante, tanto para el público como para el artista…

… porque apenas sonaron los primeros acordes de “No More Tears” del gran Ozzy Osbourne, las lágrimas empezaron a caer de los ojos de la mayoría de los presentes. Al terminar, todo el aforo se deshizo en aplausos y ovaciones al príncipe de las tinieblas. Pero los homenajes no terminarían allí, porque al sonar “In This River” (con Wylde en el teclado) apareció una foto de los hermanos Dimebag Darrell y Vinnie Paul Abbott, guitarrista y baterista de Pantera fallecidos en 2004 y 2017, respectivamente.

El ambiente regresó a su cauce natural con “The Blessed Hellride”, pieza para la que el frontman sacó a relucir una guitarra de doble mástil, la cual solo usó en ese tema. Tras “Set Me Free” (en la que Lorina también tomó el centro del escenario y hacer su solo), llegó el turno de “Fire It Up”. Para anticipar el tema, Wylde pidió que la gente aplauda y, al explotar la canción, las columnas de humo se volvieron a hacer presentes y se liberaron unos globos gigantes que circularon por todo el lugar durante unos minutos. Además, los guitarristas se colocaron en puntas opuestas del escenario y tocaron solos con sus respectivos instrumentos detrás de la nuca.

Para “Suicide Messiah” volvieron a aparecer las columnas de humo y, para cantar el verso principal del tema, apareció una persona del equipo técnico con un megáfono. De forma muy intuitiva, al llegar al final del tema, Wylde frenó a la banda y dejó que el público lo termine.

Otra vez llegó un momento de nostalgia con “Ozzy’s Song”, durante la que apareció una foto bastante antigua de Osbourne en pantalla y el segundo guitarrista se encontraba en el piano. Luego de terminado, el público volvió a ovacionar a Ozzy para seguir honrando el recuerdo de quien supo ser la voz de Black Sabbath. Además, Wylde agarró una camiseta con el logo del difunto cantante, la besó y la lanzó a la audiencia.

Tras una larga improvisación musical, protagonizada por los guitarristas nuevamente en puntas contrarias del entablado, llegó el final. La gente explotó con los acordes iniciales de “Stillborn” y dejaron cuerpo y alma en la última pieza del show.

El regreso de Zack Wylde y Black Label Society a Argentina fue memorable, tanto que podría considerarse que todo fue perfecto. Cuando los motores finalmente se apagaron, la banda se abrazó entre sí y, antes de dar el último saludo, mostró una bandera del fan club nacional e hizo su reverencia. Los norteamericanos volvieron a dejar huella en suelo nacional, una quizás bastante atada a la nostalgia, pero no por ello menos imborrable.

Crónica: Nicolás Cardinale | Fotografía: Lucas de Quesada

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