CULT OF FIRE en Argentina – Uniclub, 17/05/2026

18 Cult of fire: ritual y Black metal ¡NAMASTÉ!

La gira actual de la banda de black metal atmosférico/tantrico originaria de República Checa se llama “Mantras for Peaceful Death Over Latin America” y nos regaló la primera presencia de esta agrupación en nuestro país; la experiencia sonora y visual no tiene precedentes en materia escénica. El domingo 17 de mayo, una verdadera ceremonia oscura derribó toda creencia de haberlo visto todo arriba de un escenario.

El encargado de abrir la noche en Uniclub fue Dios Serpiente, el proyecto de Leandro Buceta, una propuesta sonora inteligente a la hora de telonear una banda como Cult of Fire. Lejos de quedarse chico con semejante presentación posterior, nos brindó una función musical con mucha intención; la concentración del músico solista solo invitaba a observar y oír con atención el repertorio oscuro, mezcla de doom industrial y música drone que se repetía e interpelaba al espectador, además del juego de luces rojas que se interrumpían para dar paso a un cliqueo blanco y violeta que enriquecía el desarrollo musical. Su labor vocal, tanto como el manejo del bajo que sostuvo durante su repertorio, fueron brillantes y así se retiró del escenario a las 20:16 en medio de aplausos.

La sala aún estaba poco concurrida, pero se visualizaban outfits totalmente negros, remeras de Bathory, Darkthrone, Possessed, así como chaquetas de cuero y cadenas en los grupos de amigos, hombres en solitario y damas que comentaban por lo bajo las expectativas del show por venir. Se podían visualizar por rendijas detrás del telón los preparativos y se percibía el aroma a incienso que ya había comenzado a reflotar en el aire; la prueba de sonido vocal adelantó un grito brutal que se llevó la atención por completo.

A las 21:08 se abrio finalmente el telón dejando al descubierto una puesta en escena teatral, un altar repleto de frutas, flores y velas, dos grandes serpientes a los laterales y un cuarteto con los rostros totalmente cubiertos pero con atuendos sumamente llamativos, la figura central (su vocalista, Vojtěch Holub) hizo una reverencia y tomó una vasija con la cual virtio agua sobre el altar para luego juntar las manos y sacudirlas al finalizar lo que fue la primera canción y apertura del show, lo que siguió fue “Mourning” con una intro infernal y oscura causando la sensación de ir descendiendo hacia las profundidades.

La interpretación de “Dhoom” logró el acompañamiento del público que de a poco iba activando el headbanging conducido por el espectáculo sonoro. Hubo una irrupción más light al sonar la cuarta pista, donde lo destacable fue el bajo de Vladimír Pavelka, que se hizo escuchar con certeza, y el tono de voz de Vojtěch alcanzó un nivel impensado; se elevaba a volúmenes realmente potentes, y los aplausos llegaron antes del final de la canción que regaló un solo de batería por parte de Peter Heteš excelente.

Fueron interpretaciones de “Blessing”, “Joy” y “There Is More to Lose” las que levantaron el sonido, además de mostrar el dominio corporal del vocalista acompañado de movimientos de manos y que brindaron, entre otras cosas, una meditación mientras sonaban los tambores para luego retomar el curso de los instrumentos. Parte de la continuación involucró un sonido tétrico que remontaba a un piano de iglesia, más los estruendos en la batería y el público acompañando esta maravilla con ganas.

“Závěť Světu” y “Kālī mā” disminuyeron el ambiente a niveles de calma con una voz más tenue, pero no por eso con menos intención; el culto a Kali había comenzado y el mantra tántrico se apoderó de Uniclub. Vojtěch alzaba sus puños en alto, además de tomar un cuenco y derramar su contenido mientras sonaban los instrumentos y se oían coros de inmensidad. Fue toda una invocación lo posterior y el clímax de la noche ya había tomado la energía circundante; hubo algunos que otros con atisbo de pogo, pero el sonido sepulcral los tenía anclados y en un trance total.

“Khaṇḍa maṇḍa yōga” fue una buena oportunidad para elevar nuevamente la voz de nuestro director de ritual, quien tomó protagonismo con gritos más penetrantes, acompañado de aplausos, pero sin dudas lo que alcanzó Cult of Fire con “Satán mentor” fue una crudeza vocal e instrumental que solo dejó un mensaje de entrega absoluta al gritar “Satán” múltiples veces a viva voz y con toda la sangre que corría bajo el atuendo de su cantante. Vojtěch tomó dos objetos del altar y, como quien bendice, los movió con ambas manos antes de finalizar la última canción de lo que fue la presentación más épica que se haya dado en la fortaleza ubicada en Guardia Vieja 3360.

Mediante una reverencia, el vocalista dio las gracias a todos aquellos participantes de este “rito” y luego comenzó a arrojar las flores del altar al público; también repartió algunas de las frutas que rodeaban la figura de la diosa hindú “Kali”. La devolución del público fue más que positiva y, a pesar de aquel estado de hipnosis en que se quedaron los presentes, fueron merecidamente despedidos antes de perderse tras el telón, entre aclamaciones y palmas, a las 22:33 hs.

Una noche y presentación realmente cautivante, esta agrupación checa desplegó un sinfín de arsenal tanto oscuro como atmosférico y ritualista. La novedad fue total y, por un momento, más de uno olvidó por qué estaba ahí y para qué. La única certeza es que Vladimír Pavelka, Vojtěch Holub, Marek Opatrný y Peter Heteš nos sumergieron en uno de los shows más alucinantes y nos pasearon por todos los estadios para un adepto del género en cuestión; si existe el black metal hipnótico, es porque existe Cult of Fire.

Crónica: Marlene Prokopiuk | Fotografía: Nico Cardinale

NepenTheRockPress.com.ar ® - Diseñado por Grafica360.net & Eliz-Beth.com