Duelo de revancha: Jinjer se reivindicó en Buenos Aires
El paso del tiempo siempre trae consigo una evolución y mejora. Jinjer aprendió eso con el correr de los años y lo dejó demostrado el pasado 27 de abril en el Teatro Flores. Con la excusa de presentar su más reciente trabajo, “Duél” de 2025, los ucranianos celebraron este nuevo hito en su carrera frente a cientos de fanáticos que también tenían una sensación de revancha.

Es que en su última visita al país en diciembre de 2024 en el mismo lugar, el cuarteto originario de Donetsk no tuvo una buena presentación. Los problemas de sonido les jugaron una mala pasada y la desesperación de la gente por que estos se solucionen llevó a una respuesta agresiva por parte de su cantante Tatiana Shmayluk. Por lo tanto, esta fecha no era solamente una más dentro del calendario, sino también una forma de reivindicarse.
La noche la abrió Muñeki77a a las 20:30, media hora más tarde de lo pactado. Con un Teatro Flores a la mitad del aforo, el grupo de Naomi Preizler desplegó gran parte de su repertorio, incluyendo temas nuevos con fuertes raíces nacionales, que serán parte de su próxima placa de estudio. La gente le dio una buena recepción al acto local durante su media hora de performance, a pesar de que, a nivel sonoro, los graves estaban muy altos y embarraban un poco la mezcla.


Luego de su performance, hubo que esperar media hora para el plato principal, tiempo en el que el recinto de Avenida Rivadavia y Pergamino se llenó hasta poco más de tres cuartos de su capacidad. Cuando se abrió el telón y comenzó a sonar la pista de fondo, los presentes ya estaban abriendo el círculo en el centro de la pista para comenzar la fiesta que nos traía JINJER.

Con la salida de Vladislav Ulasevich comenzaron los gritos de “pelado, pelado” mientras se acomodaba en la batería. Tras la aparición del bajista Roman Ibramkhalilov y el guitarrista Eugene Abdukhanov, el ruido empezó con el title track del último disco. Pero no fue hasta la salida de la vocalista que se terminó de consolidar la unión del público con la banda en la forma de una estruendosa ovación.
El frenetismo de la velada fue tal que tuvieron que pasar “Green Serpent”, “Fast Draw” y “Vortex” para que Shmayluk parara la pelota y hablara un poco con la gente. Al mismo tiempo, el público le devolvía el cariño con los típicos cantos de estadio y ovaciones para la banda. La noche continuó con “Disclosure!”, “Tantrum”, “Teacher, Teacher!”, “Kafka” y “Judgement (& Punishment)”, que tuvieron algunas de las reacciones más fuertes de la audiencia durante toda la actuación.
Si lo que caracterizó aquella última presentación de los ucranianos en 2024 fue el flojo sonido, la de este año mostró una cara totalmente distinta. Salvo algunos momentos durante las primeras cinco canciones, en las que el sonido del bombo era excesivo, la mezcla fue impecable, con cada instrumento en su volumen justo y con la voz de la cantante protagonizando la escena. Su voz limpia tenía buena presencia y los guturales eran potentes, pero en la justa medida para no saturar.

Durante los temas “Hedonist”, “I Speak Astronomy”, “Perennial”, “Someone’s Daughter” y “Rogue”, los pogos se hacían más frecuentes y grandes, llegando incluso a abrirse casi al diámetro total del piso del teatro. El público jugó un papel fundamental en el espectáculo: la banda proponía una performance técnica excelente sobre el escenario, mientras que debajo de él se llevaba a cabo la danza ritual que la acompañaba. Esto continuó incluso cuando sonó “Pisces”, posiblemente su tema más popular, que sirvió para cerrar la noche… de momento…

JINJER 27-4-26 Flores
…porque luego de su salida del entablado, minutos más tarde la voz de Shmayluk sonó diciendo que se estaban olvidando de tocar una última canción. El grupo salió nuevamente y, ahora sí, concluyó la actuación con “Sit Stay Roll Over”, en lo que fue la cúspide de la fiesta. Párrafo aparte para el filmmaker de la banda, que (como de costumbre) se paseó por todo el recinto e incluso se ha metido al mosh pit ayudado por la gente. Surfeó varias veces por encima de las manos de los presentes y, seguramente, dejó unas imágenes que retratarán de manera vívida lo que significa ser parte de un recital en Argentina.
Así fue este cuarto paso de Jinjer por nuestro país, una reivindicación de lo sucedido aquel 10 de diciembre de 2024. Sonido casi inmaculado, performance simple, pero cumplidora, una lista que mezcló temas nuevos y clásicos en partes iguales y un público Crónica: Nicolas Cardinale a la altura de las circunstancias fueron los condimentos necesarios para que los ucranianos hayan tenido su revancha en suelo argentino.
Crónica: Nicolas Cardinale | Fotografía: Huberto Andrada





























