Lucifer: Belleza infernal
El diablo es una mujer. Una mujer de carne y hueso, de belleza inconmensurable, de poderes terrenales. Sí, definitivamente el diablo es una mujer hermosa y puede cautivar a cualquiera. Es tanto su poder que caminó entre los mortales y se presentó como una banda de Rock. Sensual, atrevida, hipnótica, esa es la Lucifer que tocó en Uniclub, en Buenos Aires el 23 de abril.

Antes de que el ángel prometido llegara a su trono, invocaciones del más allá se hicieron presentes. El inicio del sabbat fue con Martes Negro. El humo, denso y oscuro como la melodía, cubrió el escenario. La guitarra psicodélica atravesó catacumbas. De pronto, el sonido pareció apaciguarse entre las tinieblas. Sin embargo, volvió. Más oscuro, más lento, más duro, fue el sonido sepulcral de “Doomed”.
Los muertos se levantaron de su descanso eterno para deleitarse en el limbo que los aclamó. Ráfagas de viento se tornaron en fragancias de un mágico verde. De la bruma el escudo de Vivenmueren se hizo presente. Lo que fueron tres temas se extendieron en una batalla épica entre la esperanza y el mal. Un trance lisérgico a contratempo en constante movimiento. El dulce placer de la guitarra era como un gorrión volando al atardecer mientras que la batería y el bajo eran pasos de guerra.

Tras un descanso, el cartel rojo estilo marquesina anunció la llegada de la extravagante deidad. Lucifer apareció desde las tinieblas con la presencia sensual, misteriosa y magnética de Johanna Sadonis.
Esta fue la tercera vez que Lucifer tocó en el país, y en esta oportunidad, el ritual abrió con “Anubis”, “Ghosts” y “Crucifix (I Burn for You)”. Los primeros temas estuvieron marcados por una falla en el micrófono y, cuando finalmente lo cambiaron, Johanna hizo un gesto, como diciendo “hubo que reemplazarlo”. La reacción fue un “aaaw” colectivo que llegó a la ternura y fascinación.
La cantante dominó el escenario con una teatralidad hipnótica: se arrastró por el suelo, arqueó el cuerpo frente al público y convirtió cada pausa en tensión. El diablo no necesitó ocultarse, eligió mostrarse como una mujer rubia de mirada infernal y voz divina.

El aquelarre siguió avanzando entre sombras y perfumes densos. “At the Mortuary” y “Slow Dance in a Crypt” terminaron de hundir a Uniclub en ese clima hipnótico y sepulcral que Lucifer maneja con precisión ceremonial. Más adelante llegaron “The Dead Don’t Speak”, “California Son” y “Bring Me His Head”, canciones que oscilaron entre la psicodelia, el hard rock setentoso y esa oscuridad elegante.
Al llegar el encore, el baterista Kevin Kuhn, hizo un solo mezclado con fraseos de “The Trooper” de Iron Maiden y “We’re Not Gonna Take It” de Twisted Sister y los enganchó con Goin’ Blind, un cover de Kiss, al que toda la banda se sumó.

El cierre de la velada llegó con “Fallen Angel”, en una mezcla de sensualidad, misterio, euforia y descontrol. ¿Qué importa si Lucifer viene del cielo o del infierno? ¿Si es de Satán o de Dios? ¿Si es ángel o sirena? ¿Qué importa? Lo que importa es su gracia, su belleza, su porte setentoso, su aire psicodélico, sus ritmos atrapantes que sembraron al azar la alegría y los desastres.

Crónica: Candela Álvarez | Fotografía: Shots.by.Far
Setlist:
Martes Negro:
1- Kill You
2- Viejos rencores
3- Sueños de ayer
4- Cenizas
5- Doomed
6- Blackbird
Vivenmueren:
1- En esta ciénaga
2- Andate
3- Liminal/ purga
Lucifer:
1- Anubis
2- Ghosts
3- Crucifix (I Burn for You)
4- Riding Reaper
5- Wild Hearses
6- Lucifer
7- At the Mortuary
8- Slow Dance in a Crypt
9- The Dead Don’t Speak
10-California Son
11-Bring Me His Head
12-Goin’ Blind (cover de Kiss)
13-Fallen Angel












