Fiesta de caballeros: Feuerschwanz trajo su “Knightclub” por primera vez a Argentina
Qué mejor manera de complacer a los dioses del panteón nórdico que con una fiesta? Esa es la premisa de Feuerschwanz, una banda que combina folk y power metal con temáticas de fantasía medieval y un excelente vestuario. El pasado 23 de abril, el barco comandado por Hauptmann Feuerschwanz (Peter Henrici, voz principal) invadió tierras porteñas para presentar en El Teatrito su último disco, “Knightclub”, lanzado el 22 de agosto del año pasado.

La previa de la velada estuvo a cargo de INAZULINA, que durante 40 minutos desplegó gran parte de su material con un sonido correcto y el apoyo constante del público que se hizo presente desde el comienzo de la velada.
A las 21:35 se apagaron las luces y en la pantalla trasera del entablado apareció una cabeza gigante de un dragón rojo sobre un fondo verde, lo que representa el arte de tapa del último álbum. Acompañando una fanfarria épica fueron apareciendo las bailarinas Schildmaid Yennefer y Schildmaid Hela con banderas de Argentina ante el coro del público alentando por su país. Con la salida del resto de los miembros de FEUERSCHWANZ conjunto a escena, se dio comienzo con “Drunken Dragon”, bajo una explosión de adrenalina de la gente.
Como era de esperarse en un clima festivo, la audiencia estuvo saltando, cantando y coreando cada lírica y cada riff sin dar respiro. Este fue un ambiente que la banda recibió con muchísimo agrado, ya que el ida y vuelta entre ambas partes fue constante. Los vocalistas, Hauptmann y Ben Metzner, hicieron un gran trabajo como frontmans manejando al público a su antojo.

Tras “SGFRD Dragonslayer”, “Memento Mori” y “Untot im Drachenboot”, llegó uno de los momentos más destacados de la noche. Metzner le pidió al público que se agache (sorpresivamente más de la mitad de las personas se sumó al juego) mientras coreaba el riff principal del title track del último álbum “Knightclub”. Al explotar el tema, todos los que se agacharon dieron un salto y comenzaron a corear el tema. Esto se repitió otra vez llegando al final de la canción.
Teniendo en cuenta la cantidad de instrumentos que estaban sonando al mismo tiempo, resultó remarcable que cada uno de ellos haya tenido su lugar correcto dentro de la mezcla. Sí hay que destacar que, al menos durante la primera mitad del show, el sonido del violín de Stephanie Pracht tapaba a Metzner cuando tocaba la flauta o la gaita. Con el paso de los temas esto se arregló, lo que resultó en un mix muy pulido. Algo que quizás le quitó ritmo al concierto fueron las largas historias que contaban los cantantes antes de algunos temas como “Bastard von Asgard”, “Name der Rose” y “Ultima Nocte”. En el tiempo que se tomaron en hacer sus relatos podían haber encajado dos o tres canciones más, ya que estos superaban los tres minutos de duración y podrían haber sido más concisos para no cortar tanto con el frenetismo de la noche.
Cuando llegó el momento de “Schubsetanz”, Metzner pidió que la audiencia se divida en dos, dejando un gran espacio en el centro del lugar. Al iniciar el tema, ambos grupos chocaron y generaron el pogo más grande de la noche. Sin embargo, esto también evidenció la poca concurrencia de la noche, ya que El Teatrito había llenado poco menos de la mitad de su capacidad.
Luego de “Kampfzwerg”, “Testament”, “Berzerkermode” y “Sam the Brave”, quedaron en el escenario nomás el baterista Rolf Hering para hacer un solo de batería mientras sonaba “They’re Taking the Hobbits to Isengard” por línea.
Luego, el guitarrista Hans Platz se sumó para interpretar una parte del reconocido tema de la intro de Game Of Thrones. Todo esto sirvió como preludio para que la banda toque un cover del temazo “Dragostea din tei” de la banda moldava O-Zone. Antes de retirarse tras el escenario, Metzner bajó al vallado y saludó a quienes se encontraban más cerca.

La recta final del show empezó con “Valhalla”, luego de la cual Metzner volvió a bajar del escenario, pero esta vez para meterse dentro del público. Durante “Rohirrim”, la gente daba vueltas en círculos alrededor del vocalista, mientras este giraba en su propio eje, mientras algunos intentaban aprovechar el momento para sacarse fotos con él y abrazarlo.
Tras ejecutar “Das Elfte Gebot”, la banda dio por finalizada la fiesta y se quedó unos minutos más sobre las tablas bailando su cover de “Gangnam Style” junto con el público. Luego, Hauptmann presentó a toda la banda y se retiraron, cerrando de esta forma su debut en Argentina.

La promesa de vivir una fiesta fue cumplida con creces, sumado a un excelente clima y un sonido que estuvo a la altura de las circunstancias. En una semana en la que hubo (y habrá) una oleada de recitales metaleros, Feuerschwanz dejó la vara muy alta, tanto para otros artistas como para ellos mismos cuando regresen a nuestro país.

Crónica: Nicolas Cardinale | Fotografía: Maru Debiassi






































































