Un hogar lejos de casa: In Flames se reencontró con su familia argentina luego de tres años
Desde aquellos primeros shows en febrero de 2009, la comunión entre los suecos In Flames y el público argentina se convirtió en un vínculo inquebrantable. Uno que perdura desde entonces y no hace más que fortalecerse con cada visita. Esto quedó aún más asentado el pasado domingo 19 de abril, cuando los dirigidos por Anders Fridén regresaron a nuestro suelo con un show demoledor en el Teatro Flores, donde una sala casi llena hizo temblar las paredes del recinto saltando y pogueando ante un repaso entero de la discografía del conjunto.
Para calentar motores, BLOODPARADE se encargó de abrir la noche con un set de media hora, reemplazando a los rosarinos Crown que habían comunicado su ausencia en los días previos por un problema de salud de uno de sus integrantes. La presentación del grupo fronteado por Brenda Cuesta contó con el apoyo del público desde temprano, que a pesar de algunos inconvenientes de sonido, corearon y hasta bailaron los temas de la banda.
Cuando el reloj tocó las 21:30, las luces se apagaron y el delirio del público (que ocupó más de tres cuartas partes de Flores) se hizo escuchar. Bajo una lluvia de ovaciones, salieron al escenario el baterista Jon Rice, el bajista Liam Wilson, los guitarristas Chris Broderick y Björn Gelotte para dar inicio la fiesta con “Pinball Map”. Una vez iniciado el tema, Fridén salió al escenario recibiendo la última oleada de vitoreos de bienvenida, IN FLAMES estaba de regreso en la Argentina.
El clima de fiesta era innegable. Desde el primer acorde, la gente estuvo inmersa por completo en el show, coreando tema tras tema y con el vocalista entendiendo desde el primer momento cuándo darle el protagonismo apuntándole con el micrófono para que se escuche su voz.
Durante los primeros 25 minutos del show, no hubo una sola pausa. Fueron desfilando temas como “The Great Deceiver”, “Deliver Us”, “Quiet Place”, “In The Dark”, “Voices” y “Cloud Connected”. Luego de este pack de canciones, el vocalista se tomó unos minutos para descansar y para hablar con la gente, momento en el que aprovechó para ganarse unos aplausos fáciles diciendo que Buenos Aires es como un hogar para él y que siempre fue bien recibido por su gente.
A pesar de la predisposición del público y el clima festivo, principalmente con los temas más antiguos de la agrupación, los problemas técnicos continuaron. Los graves siguieron dominando durante casi toda la noche, mientras que las guitarras no tenían presencia real más allá de los solos. Además, el bajo tampoco se escuchaba con claridad. Todo esto fue mejorando durante el resto de la noche, aunque el sonido nunca terminó de ser arreglado por completo.
Luego de esa primera interacción con el público, la noche continuó con “Trigger” y “Only For The Weak”, de los temas más festejados por el público. Tras estos, siguieron “Meet Your Maker” y “State Of Slow Decay”, durante las que la gente no estuvo tan activa y estuvo con los celulares levantados (aunque esto fue característica de toda la velada).
Otra característica fue la enorme presencia que tiene Broderick en el escenario, dando a entender su experiencia sobre las tablas. Fue el único que realmente se hizo notar de los músicos, caminando de un lado al otro del escenario, arengando a la audiencia y siendo el único showman del grupo. Por su parte, Wilson y Gelotte tuvieron un buen despliegue musical con sus respectivos instrumentos, aunque su presencia sobre el escenario quedó simplemente reducida a ello.
Tras la ejecución de “Alias”, en la que nuevamente la audiencia explotó, el vocalista se sentó al borde del escenario y comenzó a cantar “The Mirror’s Truth”, durante la que hubo varios asistentes que vieron la oportunidad de hacer crowdsurfing hacia el vallado. A todos los que llegaban hasta allí, Fridén los recibió cálidamente y les daba la mano para saludarlos.
Esto último le valió una gran ovación del público al finalizar el tema, que cantó y coreó por el cantante durante más de un minuto antes de ser frenado por el mismo. Tuvo la necesidad de decir que se sintió amado por la gente y que esperaba que fuera algo recíproco. Tras el speech, Fridén presentó a la banda, tocaron “I Am Above” y volvieron a tomarse un tiempo.
Antes del final del concierto, Fridén volvió a tomar la palabra y admitió que no vienen a Argentina tan seguido como deberían y que les gustaría poder venir con mayor frecuencia. Además, dio un mensaje de esperanza en los tiempos que corren y que el mundo necesita más amor entre las personas y no más divisiones entre ellas. Con este preámbulo terminado, Fridén presentó el tema final de la noche, el genial “Take This Life”. En poco menos de una hora y veinte minutos, los suecos hicieron temblar el Teatro Flores, a pesar de las dificultades técnicas que se presentaron durante la velada. Pero poco le importó al fanático acérrimo de la banda, que disfrutó con un gran desglose de la discografía de In Flames, que pronto crecerá con un nuevo álbum de estudio. Seguramente, en un futuro muy cercano, esta nueva producción será la excusa perfecta para una nueva visita a nuestro país.
Cronica: Nicolas Cardinale | Fotograías: Carlos Bobadilla
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